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El fantasma de la casa del lago

Cambiar de casa es una situación complicada y para un niño lo es el doble. Deshacerse de sus amigos, escuela y su casa para incorporarse a un lugar totalmente diferente, con gente nueva y lugares que requieren de una adaptación diferente. Ser el nuevo en la clase o el único sin amigo en la calle de su nueva casa, causan una conmoción inmensa. Sin embargo, ¿qué pasa cuando el cambio de casa no sólo es por el trabajo de alguno de los padres, o por la búsqueda de una mejor vida? Hay ocasiones en que el ambiente familiar se porta hostil y, de algún modo u otro, se busca escapar de los problemas yéndose lejos.

Eso le pasa a Julia, la protagonista de ésta historia. Su madre abandonó a su familia para irse lejos. No se despidió de nadie, lo único que encontraron fue una nota en el refrigerador que decía: “Lo siento”. Su padre, entre excusas e historias sin sentido, deja su antigua casa para sobrellevar la pérdida de su esposa y Julia se vuelve cómplice de esta nueva historia. Todo parece no poder estar, hasta que al llegar a la nueva casa comienzan a suceder cosas sin explicación. Un pañuelo arrebatado por el viento sólo es el presagio de una serie de sucesos que vivirán los nuevos inquilinos de la casa.

La escritora michoacana Ana Romero en su novela El fantasma de la casa del lago nos ofrece un relato, mezcla de misterio, terror, odio y nostalgia, que hacen que cualquier lector se sienta atrapado por lo sucedido. Aunado a esta exitosa fusión, Armando Fonseca, con ilustraciones tétricas y reveladoras, nos transporta a una atmosfera completa en la que la realidad y la ficción podrían parecer no tan alejadas. Una historia para leer de noche, asustarse antes de dormir y reflexionar por  la mañana.

El fantasma de la casa del lago

Ana Romero

Ediciones El Naranjo, 2017, 262 pp.